Actualmente consideramos la participación de los
diversos sectores implicados en la educación como algo fundamental y
absolutamente necesario, sin embargo, pese a que el sistema educativo se
encuentra reglado desde su nacimiento, no ha sido así con la participación en el
mismo.
Existe una tendencia clara a ampliar y clarificar
los medios y funciones para mejorar y sustentar la participación en el sistema,
así como en los propios centros educativos, pese a ello se trata de una
tendencia relativamente reciente, que constantemente complementa los
reglamentos previos y que de un modo paulatino evoluciona para conceder la
importancia que la participación en el sistema merece.
No cabe la menor duda que la participación es un
pilar básico del sistema y debe ser promocionada y perfeccionada, pero el
verdadero debate reside en si la población y en especial los padres con hijos e
hijas en el sistema educativo, así como el alumnado, conocen dichos mecanismos
y sus funciones. Considero que la respuesta es sencilla: no.
Llevando a cabo una entrevistas para otra
asignatura del máster he podido concluir que un porcentaje muy amplio de las
familias con hijos o hijas en el sistema educativo no conocen los medios de
participación o bien sólo conoce algunos de ellos y en cuanto a las funciones
que desempeñan creen conocerlas o las suponen. Por ello es necesario no sólo
reglar la participación, también fomentarla, invertir en que familias y
alumnado conozcan que pueden intervenir, opinar y decidir acerca del
funcionamiento de su centro y de su sistema educativo, por ende lo oportuno es
invertir en formación y por lo tanto en educación, que a fin de cuentas se
trata de generar un mejor sistema y mejorar la prevención.
Existe otro
debate que es pertinente destacar, se trata de la efectividad real de los
medios de participación dado que en los casos en los que se conocen dichos
medios siempre se pone en duda su efectividad y por lo tanto la necesidad de
sus existencia. Es sencillo zanjar el debate planteando a familias que se
acerquen a los centros a conocer las actas de las reuniones e incentivándoles a
que traten de informarse acerca del resto de órganos de participación en los
distintos ámbitos estatales, de igual modo que, pese a las decisiones políticas
en materia de leyes de educación, traten de conocer el funcionamiento de los
órganos de participación de ámbito superior.
Se puede concluir que participar es básico, si bien
ha tardado en definirse, actualmente se trata de los cimientos del sistema
educativo y de la sociedad democrática actual. Como toda actividad humana
plantea un cierto margen de mejora o adecuación a las necesidades existentes,
así como un fundamental promoción de la participación y en especial de los medios
existentes en los centros ya que son los que demuestran fehacientemente la
eficacia y absoluta necesidad de su existencia.
Pablo Herradón Hurtado.
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