NEVO, David (1997) "La perspectiva de la
evaluación basada en los centros docentes" en Evaluación basada en el centro, Ediciones Mensajero, Bilbao.
En esta obra, David Nevo concibe la evaluación en el centro docente como una
combinación compuesta por la evaluación interna y la evaluación externa. En un
centro educativo, la evaluación es llevaba a cabo por los mismos miembros del
centro. Y una evaluación externa, es realizada por agentes externos.
Cada tipo de evaluación tiene sus
ventajas y desventajas. El evaluador interno conoce el contexto local del
centro y facilita la puesta en marcha de las recomendaciones. Pero una
evaluación interna la objetividad del evaluador es más baja que en la del
externo. En ambas formas de
evaluación se pueden diferenciar dos tipos: la evaluación formativa está
destinada a proporcionar información para la mejora; la evaluación sumativa está destinada para
proporcionar información para delimitar responsabilidades.
En Ministerio de educación israelí
llevó a cabo un proyecto de desarrollar un proyecto de evaluación en el que se
integra la evaluación externa y la evaluación interna. Se trata de un proyecto
centralizado en el que se ejecutaban estrategias de evaluación en los centros
educativos, coordinados por el Ministerio de Educación. El proyecto estaba
formado por cuatro fases.
La primera fase es una formación para los directores
y los profesores de los centros que decidan participar. La segunda fase, se
establecen grupos de evaluadores formados por los profesores del centro. Estos
profesores que forman parte del grupo evaluador, son ayudados por el tutor
externo del trabajo.
La tercera fase el equipo de evaluación se institucionaliza
como componente de la estructura del centro. Los evaluadores van rotando, para
que participen nuevos profesores. En la cuarta fase, el evaluador externo es
una persona que forma parte de la autoridad educativa regional o nacional.
Si la evaluación educativa se define como una
actividad sistemática que utiliza información para describir los objetos
educativos y juzgar su mérito o su valía. Entonces se entiende que la
evaluación es un proceso sistemático que aplica principios, métodos e
instrumentos. Es necesario que los profesores, que participen en el proceso de
evaluación, conozcan técnicas e instrumentos.
Los alumnos y sus resultados no son los únicos
objetos de la evaluación. Se deben evaluar los programas, los proyectos, los
materiales de instrucción, los profesores y el personal, el alumnado, y el
centro en su conjunto.
En cada proceso evaluado, deben analizarse las metas
del objeto, sus estrategias y planes, el proceso de su puesta en práctica, y
los resultados y el impacto que produce.
La evaluación formativa proporciona información de
mejora, pero en ocasiones se ha establecido como una alternativa a la
evaluación sumativa, y de esta forma se evita las demandas de responsabilidad.
Al hacer una evaluación es imposible no ser
subjetivo. Pero eso no quiere decir que sea arbitrario. Ese juicio de valor
debe hacerse teniendo en cuenta: responder a las necesidades identificadas de
las poblaciones actuales y potenciales de la escuela, conseguir los objetivos,
ideales y valores sociales nacionales, satisfacer los estándares y las normas
acordados, superar objetos alternativos, y conseguir los objetivos establecidos
por el propio objeto de la evaluación.
Introducir un evaluador interno ajeno al personal
docente, permite que su trabajo únicamente consista en llevar a cabo la
evaluación, pero también conlleva una serie de inconvenientes. Desde que el
evaluador puede ser considerado como una amenaza al ser una persona ajena, que
los profesores no se sumen a la experiencia de la evaluación, que el evaluador
tarde en conocer el contexto del centro, la dificultad de que la autoridades
educativas creen ese puesto específico.
Los evaluadores prácticos necesitan herramientas de
evaluación fáciles de manejar y que tengan como complejas interpretaciones. Los
evaluadores aprenden mediante la práctica. Es la mejor manera de aprender a
utilizar las herramientas de evaluación. El objetivo no es enseñarles cómo
evaluar, sino en qué consiste la evaluación de los centros docentes.
La evaluación debe ser entendida como la base del
diálogo entre centros, profesores y directores, y el resto del sistema
educativo y de la sociedad en general.
Francisco Manuel Priego Gómez
Francisco Manuel Priego Gómez
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