Como todo proceso que conlleva unos resultados y unas consecuencias es
necesaria la planificación de la enseñanza y por ende en los centros escolares.
Nos enfrentamos ante distintos niveles de concreción en la planificación que
abarcan desde la creación de un plan general táctico hasta la implementación de
unas estrategias y unas determinadas actuaciones que anticipen el uso de
recursos, el tiempo, etc.
La necesidad de autonomía y adaptación al contexto del centro
fundamenta la necesidad de planificar en los propios centros escolares, así
como la concreción de directrices ambiguas procedentes de estamentos
superiores. Al tratar con chavales, surge la necesidad de prepararse ante
hechos imprevisibles, así como el imperativo de marcar un determinado camino a
los profesores que aúne los esfuerzos de toda la comunidad educativa y mejore
la calidad evitando métodos individualistas y los posibles efectos negativos de
la rutina y la improvisación. De igual modo, la calidad de los docentes debe
ser un tema fundamental, pues planificar determinadas actividades no sólo puede
mejorar los resultados en el aula, también las sensaciones que el propio
profesor tiene y por tanto llevar a cabo su trabajo de mejor manera. Por
último, la posibilidad de evaluación es fundamental en toda planificación, ya
que permite mejorar y llevar a cabo planes a largo plazo que sustenten la
continuidad y la posibilidad de adaptación a los cambios.
Como toda tarea a desarrollar conlleva prejuicios que dificultan su
realización, así como el cuestionamiento continuo de su necesidad ante
contextos mutables, ya que una planificación basada en recursos disponibles, no
puede prever los cambios, aún así, permite adaptarse y reducir costes y riesgos
antes situaciones no previstas. Así mismo, las malas costumbres y el apego a
las mismas conlleva un aplazamiento e inclusive la negación a llevar a cabo una
planificación, además, el miedo ante lo desconocido y la falta de estrategias o
tácticas impiden que en muchas ocasiones se empleen los recursos del mejor modo
posible y se pueda plasmar las intenciones en un proyecto adecuado.
Para llevar a cabo la planificación los centros hacen uso de:
Proyecto educativo de centro o PEC que recoge el plan maestro de
actuación del centro, contesta a las preguntas ¿Dónde estamos?, ¿Quiénes
somos?, ¿Qué queremos? Y ¿Cómo vamos a organizarnos? y tiene en cuenta el
contexto, el planteamiento ideológico, la concepción pedagógica y el modelo
organizativo.
Plan anual, programación general anual o PGA que recoge los objetivos
y actividades que se van a llevar a cabo en un curso escolar concreto, pero
únicamente aquellos que sean nuevos y no estén previamente incluidos en el
proyecto educativo de centro.
Proyecto curricular de centro o programaciones didácticas (PCC/PD) que
recoge el contenido que se va a enseñar en las aulas, así como la metodología
que se va a seguir y el proceso de evaluación pertinente.
Finalmente se encuentra la memoria anual de centro o MAC que permite
evaluar colectivamente los elementos integrantes de la vida escolar así como la
consecución de los objetivos planteados en los documentos anteriores.
Para una planificación que sea operativa y "buena" es
requisito fundamental la creación de la misma colectivamente, ya que permite
conocer mejor todos los aspectos a tratar así como la posición de cada uno en
el centro, es imperativo que sea trate de un proyecto equilibrado y abierto que
maneje cierto margen de error y que siempre tenga como objetivo satisfacer las
necesidades de los alumnos, ya que son el leitmotiv de la enseñanza.
Pablo Herradón Hurtado.
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