martes, 7 de enero de 2014

2ª Lectura: "Necesidad de la planificación en los centros escolares", por Nuria Zapardiel Castellanos

En el texto a comentar, Serafín Antúnez indaga sobre las distintas formas de planificación aplicables a los centros escolares, además de sobre los motivos por los que son necesarias. La planificación en educación puede desarrollarse a distintos niveles, desde las propias aulas hasta las administraciones educativas, locales y estatales.
Según Antúnez, la planificación puede clasificarse en tres tipos: estratégica, táctica y operativa. Los tres actúan de manera interdependiente y simultánea, y se pueden aplicarse en cualquier nivel jerárquico del sistema educativo, aunque no siempre de la misma forma.
La planificación estratégica se corresponde con las políticas educativas diseñadas por las administraciones públicas. No se encargan de llevar a cabo sus planes, sino que los diseñan, designan a los agentes que los desarrollarán, proporcionan financiación y se reservan el derecho a evaluar el cumplimiento de sus objetivos. 
La planificación táctica diseña un planteamiento para poner en práctica las políticas educativas, transformándolas en programas específicos con acciones temporalizadas, señalando qué recursos les corresponde a cada uno. La planificación operativa deber prever las acciones concretas a corto plazo, incluyendo todos los pormenores sobre su ejecución.
Antúnez prefiere centrar su artículo en la planificación a nivel de los centros escolares. El fin de este tipo de planificación es lograr una escuela más autónoma, además de especificar sus objetivos y establecer las acciones a llevar a cabo en el centro. También se deben tener en cuenta otras necesidades de los centros escolares, con medidas que fomenten una mayor coordinación entre todos los miembros de la comunidad educativa, la creación de nuevos incentivos para el profesorado o la práctica eliminación de la improvisación y la rutina en las aulas. Además se debería realizar una evaluación formativa interna de manera eficiente, participativa y democrática; y garantizar tanto la continuidad como el relevo de todas las actuaciones del centro.
Pero la planificación en los centros escolares puede toparse con varios obstáculos, como el escepticismo ante su eficacia, que puede generar ideas preconcebidas sobre las medidas a tomar (desde considerarlas una pérdida de tiempo a creer que tan sólo ayudarán a aumentar el trabajo administrativo). Otras barreras podrían ser la tradición poco planificadora que se ha seguido hasta el momento, la falta de tiempo del profesorado y la necesidad de crear una nueva metodología de trabajo que se adapte a las medidas planificadoras que se pretendan aplicar.
Por el contrario, los centros podrían apoyarse en varios instrumentos de planificación, como el Proyecto Educativo de Centro (conocido como PEC, que define las señas de identidad del centro, sus objetivos y planes de actuación), los Planes Específicos (concreciones del PEC a desarrollar en un tiempo determinado), el Plan Anual y las programaciones didácticas (planificación del día a día en las clases). Todos ellos pueden ser fácilmente controlados y evaluados por la Memoria Anual.
Antúnez considera que para poder aplicar con éxito la planificación en los centros educativos se debe contar con la colaboración de todos los miembros de la comunidad educativa. Es importante que esté diseñada de manera equilibrada y que admita posibles errores en su ejecución. La conclusión del autor es que, por encima de todo, la planificación debe estar dirigida a atender todas las necesidades de los alumnos, puesto que ellos son los que justifican la existencia de los centros educativos.

En mi opinión, la planificación debería ser fundamental en todos los centros escolares, para ayudar a mejorar su funcionamiento y la atención prestada a los alumnos. El principal problema, a mi parecer, es conseguir una verdadera colaboración de todos los miembros de la comunidad educativa y una coordinación efectiva entre todos ellos, puesto que siempre habrá personas que no entiendan o les sean indiferentes  los beneficios que puede ocasionar una buena planificación educativa, o quienes prefieran seguir trabajando como han hecho siempre.
Personalmente, creo que sería importante favorecer una participación activa de los padres y tutores de los alumnos en las actividades del centro. Otra medida importante sería la concienciación entre el profesorado de que la necesidad de nuevos métodos de trabajo, para lo cual ayudaría contar con profesores jóvenes, que aún se encuentren definiendo su forma de trabajar y no teman aplicar nuevas estrategias. Si se lograra conseguir la coordinación y participación necesaria entre todos los miembros de la comunidad educativa podrían aplicarse métodos de planificación con resultados fructíferos.

Nuria Zapardiel Castellanos 

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