LA EVALUACIÓN INTERNA DE LOS CENTROS
Existen dos modalidades de evaluación a tener en cuenta:
Existen dos modalidades de evaluación a tener en cuenta:
Evaluación interna: llevada a cabo por los agentes implicados en el
proyecto (profesor, grupo de profesores, director, administradores, personal especializado
para la labor...)
Evaluación externa: llevada a cabo por agentes no implicados en el
proyecto ni en relaciones personales con los evaluados (distrito escolar,
consejería, ministerio, inspectores, agencias contratadas).
El evaluador interno conoce los problemas y el contexto del centro, así como las necesidades, pero su objetividad y credibilidad pueden ser cuestionadas, por ello es adecuado y deseable el empleo de ambas evaluaciones, ya que se complementan.
Para facilitar la realización de la evaluaciones se genera un Plan de evaluación que combine ambos sistemas, dividido en 4 fases:
El evaluador interno conoce los problemas y el contexto del centro, así como las necesidades, pero su objetividad y credibilidad pueden ser cuestionadas, por ello es adecuado y deseable el empleo de ambas evaluaciones, ya que se complementan.
Para facilitar la realización de la evaluaciones se genera un Plan de evaluación que combine ambos sistemas, dividido en 4 fases:
Fase 1:
seminarios para directores y profesores que enseñan evaluación de programas, exámenes, y procedimientos de recogida
y análisis de datos.
Fase 2: las escuelas crean equipos
evaluadores con 3 o 4 profesores que han asistido a los seminarios. Se define
un primer objetivo a evaluar y se trabaja con la asistencia de un tutor
externo.
Fase 3: el equipo de evaluación se
convierte en parte de la estructura del centro y se permite la rotación de sus
miembros para que cada profesor interesado pueda participar.
Fase 4: el centro se encuentra preparado
para la evaluación externa, que se llevará a cabo únicamente cuando se haya
demostrado que la interna es operativa.
Hay que llevar a cabo una perfecta diferencia entre descripción, que debe ser clara y concisa, y juicio crítico, para el cual se aplica un método sistemático de evaluación. Nunca es totalmente objetivo y existe una mayor subjetividad en el juicio crítico.
La evaluación implica la valoración de toda la estructura del centro, no sólo de los resultados de los alumnos, hay que ir más allá de los resultados del alumnado y profundizar en: objeto, estrategias y planes, el proceso, resultados e impacto.
Es deseable la combinación de evaluación formativa (constructiva) y evaluación sumativa (certificar la utilidad) y se deben emitir juicios de valor ajustados al contexto y necesidades del centro que se evalúa, ya que cada centro es absolutamente diferente de cualquier otro.
Es fundamental la creación del equipo evaluador con profesores del centro, ya que no suponen amenaza para el resto de compañeros y conocen su estructura, necesidades y contexto. Debe haber una recogida de datos y medición como parte del proceso para garantizar la exhaustividad del mismo.
En definitiva, se aprende a evaluar practicando, haciéndolo realmente, y la evaluación interna se plantea como requisito previo para llevar a cabo una evaluación externa, y permitir una combinación de ambas, de tal modo que las evaluaciones funcionen como instrumento de diálogo entre todos los agentes del sistema educativo.
Pablo Herradón Hurtado.
Hay que llevar a cabo una perfecta diferencia entre descripción, que debe ser clara y concisa, y juicio crítico, para el cual se aplica un método sistemático de evaluación. Nunca es totalmente objetivo y existe una mayor subjetividad en el juicio crítico.
La evaluación implica la valoración de toda la estructura del centro, no sólo de los resultados de los alumnos, hay que ir más allá de los resultados del alumnado y profundizar en: objeto, estrategias y planes, el proceso, resultados e impacto.
Es deseable la combinación de evaluación formativa (constructiva) y evaluación sumativa (certificar la utilidad) y se deben emitir juicios de valor ajustados al contexto y necesidades del centro que se evalúa, ya que cada centro es absolutamente diferente de cualquier otro.
Es fundamental la creación del equipo evaluador con profesores del centro, ya que no suponen amenaza para el resto de compañeros y conocen su estructura, necesidades y contexto. Debe haber una recogida de datos y medición como parte del proceso para garantizar la exhaustividad del mismo.
En definitiva, se aprende a evaluar practicando, haciéndolo realmente, y la evaluación interna se plantea como requisito previo para llevar a cabo una evaluación externa, y permitir una combinación de ambas, de tal modo que las evaluaciones funcionen como instrumento de diálogo entre todos los agentes del sistema educativo.
Pablo Herradón Hurtado.
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