martes, 14 de enero de 2014

5ª Lectura: "Interculturalidad, gestión de la convivencia y diversidad cultural en la escuela: un estudio de las actitudes del profesorado" por Pablo Herradón Hurtado



Interculturalidad, gestión de la convivencia y diversidad cultural en la escuela: un estudio de las actitudes del profesorado

En una sociedad multicultural como la nuestra en la que la integración y la interculturalidad en la vida cotidiana es una utopía y por tanto una tarea pendiente, recae como otra de las labores a llevar a cabo por parte del profesorado -educar en la interculturalidad-; como si los docentes no contasen con suficientes obligaciones en el desempeño de su labor. Si bien considero fundamental que los profesores educan en la interculturalidad como medio de integración y catalizador de una sociedad más respetuosa y cercana entre sus miembros, también creo absolutamente necesario plantear el discurso de uno de los agentes implicados: los padres del alumnado español.

El alumnado suele generar su taxonomía y por ende una serie de prejuicios en su vida fuera de la escuela, definiendo así que sus compañeros son "negros", "moros" o "panchitos" por aquello que escuchan durante su desarrollo en sus casas y en sus relaciones familiares y de amistad, por lo que es conveniente que los propios padres del alumnado se impliquen, tanto de familias españolas como de aquellas extranjeras, tanto para fomentar el intercambio cultural como la comprensión mutua.

¿Pero de dónde proceden estos prejuicios étnicos? Se puede aducir una respuesta rápida y a la par bastante acertada: la falta de igualitarismo en "las reglas del juego", que favorecen de modo explícito y declarado en numerosas ocasiones y de manera oculta en otras tantas a las familias inmigrantes, considerando la compensación como el medio básico para su integración. Dichas decisiones, que responden a cuestiones políticas y proceden de los estamentos gobernantes, generan rechazo hacia al inmigrante y plantean desigualdades en el uso y disfrute de los servicios del estado del bienestar, provocando un malestar significativo en la población española.

De nuevo nos encontramos ante otro dilema, los gobernantes. Otro de los agentes implicados en el sistema educativo y a la postre el más relevante por su poder y capacidad para empeorar o mejorar su funcionamiento. Son las decisiones políticas las que en gran medida evitan la verdadera interculturalidad, puesto que delegan la labor en el personal docente y en los centros, y como se indicaba antes, ya desarrollan numerosas tareas y en muchos casos se encuentran desbordados por cuestiones internas del centro debido a recortes presupuestarios o conflictos propios. Podemos enlazar los recortes con la escasa formación en integración intercultural que las administraciones proveen a los centros y los docentes, siendo fundamental y casi de obligada inclusión en másteres de formación de profesorado y durante la formación continua como profesores, ya que conocer las herramientas permitirá valorar y sacar lo mejor de todas las situaciones que se plantean, puesto que el conflicto siempre permite aprender, de igual modo que los conflictos personales e individuales durante el desarrollo de nuestro proyecto de vida nos conforman como personas y nos posibilitan la mejora y el aprendizaje.

En definitiva, la interculturalidad es un tarea pendiente del sistema educativo que debería ser promocionada, financiada y enseñada por parte de los poderes públicos, no sólo para adaptarse a la realidad mutable que implica la inclusión de inmigrantes en el sistema, también para generar un clima de convivencia, respeto y comprensión con las particularidades de cada uno de los individuos y dado que en el sistema educativo siempre ha habido minorías definidas por distintos motivos (orientación sexual, tribus urbanas, gustos culturales, etc.), es evidente que la interculturalidad en las escuelas y en especial en los altos estamentos del sistema educativo se encuentra en un desarrollo muy somero.  

Pablo Herradón Hurtado.

5ª Lectura: "Interculturalidad, gestión de la convivencia y diversidad cultural en la escuela: un estudio de las actitudes del profesorado", por Nuria Zapardiel Castellanos

El texto de Juan J. Leiva Olivencia presenta un estudio realizado en varios centros de Educación Infantil y Primaria de Málaga en los que se trabaja desde una perspectiva intercultural. El autor está interesado en conocer las distintas opiniones de los docentes sobre los conflictos derivados de la existencia alumnado cada vez más multicultural y sus perspectivas sobre la educación intercultural.
Según Olivencia, esta problemática es eminentemente social. España ha pasado en muy pocos años de ser un país de emigrantes a acoger a inmigrantes de diversos países y culturas. Los centros escolares se han visto afectados por un problema relativamente nuevo: el aumento de alumnos de distintas culturas en las aulas y los conflictos que puedan estar asociados a esta diversidad cultural. Estos problemas no se encuentran tan sólo en el ámbito escolar, sino en toda la sociedad.
Ante esta situación, el autor propone una educación intercultural en la que se valore a todos los alumnos como iguales, reconociendo las diferencias culturales existentes entre ellos y utilizándolas para el intercambio y enriquecimiento de toda la comunidad educativa. Es decir, convertir cada problema en una oportunidad para compartir, dialogar y aprender unos de otros.
Olivencia ha realizado un estudio cuantitativo, entregando cuestionarios a 41 docentes de educación infantil y primaria, y cualitativo, estudiando cuatro casos en profundidad para comprender mejor el pensamiento de los docentes antes esta problemática. Los objetivos del estudio se han centrado en conocer las opiniones del profesorado sobre los conflictos interculturales, sus inquietudes relacionadas con ellos, los problemas a los que se han enfrentado, y las dificultades que creen que encuentran los alumnos inmigrantes en su integración en el sistema educativo español.
Los resultados de este trabajo indican que la mayor parte de los profesores creen que el origen de los conflictos es social, aunque un importante porcentaje cree que es emocional, mientras que un número menor de profesores piensan que el origen es cultural o académico.
Como respuesta ante los posibles problemas producidos por la diversidad cultural sobresale la opción de aprovechar el conflicto para educar en valores. Las siguientes opciones más valoradas son prevenir las situaciones conflictivas y educar de forma permanente, aunque también hay un porcentaje menor de profesores que opina que se deben atajar los problemas cuando sucedan, sin prevención. Tan sólo un 8,46% opina que el conflicto puede ser un instrumento de aprendizaje.
Para gestionar los conflictos, la mayor parte de los profesores ha contestado que se debe mejorar la comunicación entre la familia y la escuela. La segunda respuesta más popular ha sido trabajar de forma específica con los alumnos problemáticos y la tercera utilizar la mediación intercultural. La opción menos valorada ha sido la de desarrollar programas de competencias sociales en el centro escolar. Estos datos nos presentan dos formas distintas de gestionar este tipo de conflictos: desde una perspectiva más global o desde una visión más específica.
El 38,5% de los profesores creen que los alumnos inmigrantes pueden tener conflictos emocionales que condicionen su aprendizaje. El 17,9% se encuentra muy de acuerdo con esta afirmación, mientras que el 30,8% está poco de acuerdo y el 12,8% se considera en desacuerdo con una existencia de problemas emocionales. Esto nos revela que una gran parte del profesorado tiene en cuenta todos los problemas que puedan afectar a la vida del alumno, no sólo los que afectan al centro escolar, y en su opinión sería necesario fomentar la participación de las familias inmigrantes en los centros educativos y poner en marcha medidas como la enseñanza de español a los alumnos no hispanohablantes o refuerzos para que puedan igualarse al nivel del resto de la clase si se han incorporado tarde al curso escolar.
En general, los profesores valoran estos conflictos como algo positivo (un 75% lo afirma), pero también hay profesores que no encuentran un valor educativo en estos problemas o que no son partidarios de prevenirlos.
El profesorado no se pone de acuerdo a la hora de valorar si en las escuelas existen prejuicios a los alumnos de origen inmigrante, ya que hay un porcentaje mayoritario que se encuentra en mayor o menos desacuerdo con que existan actitudes racistas o xenófobas en los centros escolares, pero también hay un gran porcentaje que está de acuerdo o muy de acuerdo con que estas situaciones ocurren.
Por lo general los profesores valoran positivamente la diversidad cultural en las aulas, considerando a los alumnos inmigrantes como respetuosos y dispuestos a aprender. También están cada vez más comprometidos con la puesta en marcha de programas que favorezcan la educación intercultural, y concienciados en desarrollar una pedagogía innovadora que valore las distintas culturas que puedan encontrarse en el aula. Además, son cada vez más conscientes de que los conflictos que puedan afectar a los alumnos inmigrantes tienen un origen social al que se une una problemática emocional.
Por ello, Olivencia considera imprescindible una educación que valore positivamente la pluralidad cultural, respetando las diferencias culturales y asumiendo y poniendo solución a los posibles conflictos. Propone actividades que promuevan una educación igualitaria y colaborativa, así como la creación de materiales didácticos que indaguen en las distintas culturas que se puedan encontrar, la aproximación a la interculturalidad en las aulas desde la interdisciplinariedad, y dotar de gran importancia a la formación de los profesores en interculturalidad.

Personalmente, creo que el estudio de Juan J. Leiva Olivencia es muy útil para comprender las distintas formas de pensar de los profesores ante los problemas derivados de la diversidad cultural en las aulas. En general, estas posturas son bastante esperanzadoras y positivas hacia una educación intercultural que integre y respete las diversas culturas que conviven actualmente tanto en la mayoría de centros escolares españoles como en la sociedad en general. Estoy de acuerdo con Olivencia en que la pluralidad de culturas es muy beneficiosa y que los problemas que ocurren por esta situación deberían ayudarnos a aprender para conseguir crear escuelas con un clima intercultural, igualitario y democrático, en las que se respeten y valoren todo tipo de culturas, y que esta transformación se refleje en toda la sociedad. 

Nuria Zapardiel Castellanos

5ª Lectura: "Interculturalidad, gestión de la convivencia y diversidad cultural en la escuela: un estudio de las actitudes del profesorado" por Francisco Priego Gómez

LEIVA OLIVENCIA, Juan José: "Interculturalidad, gestión de la convivencia y diversidad cultural en la escuela: un estudio de las actitudes del profesorado" en Revista Iberoamericana de Educación, 2 (2008).


Se define la multiculturalidad en la Escuela como la existencia de varias culturas en un mismo espacio escolar. El objetivo es alcanzar la interculturalidad y promover un intercambio de valores. Los principios son el respeto y el reconocimiento del otro como legítimo en su diferencia.
El conflicto escolar intercultural se define como cualquier situación escolar donde surge cualquier desacuerdo entre miembros de distintos grupos culturales que conviven en un centro educativo. Estos conflictos son por cuestiones de carácter cultural.
Hay que asumir los conflictos, y aprender de ellos. Los conflictos pueden ser vistos como una oportunidad para tratar el diálogo, participación y la cooperación. Es necesario investigar en el diálogo y en la participación. Vivir la democracia en la escuela, es vital que los alumnos participen en la resolución de los conflictos y en la discusión de los problemas que le afectan.
La escuela intercultural apuesta por el diálogo, cooperación y el intercambio. Los principios son el conocimiento intercultural, convivencia democrática, igualitarismo y la participación comunitaria.
Conocimiento intercultural, conocer al otro supone el reconocimiento y la aceptación de la diversidad cultural. Supone el reconocimiento de la igualdad de oportunidades en la educación y en la sociedad.
La convivencia democrática facilita el aprendizaje de las competencias sociales y emocionales. Esta convivencia democrática escolar permite ver los conflictos como oportunidad de cambio e innovación.
Igualatarismo, permite acabar con cualquier actitud estereotipada. Permite comprender la realidad escolar donde la diversidad y la diferencia es un valor positivo.
Participación comunitaria, el diálogo, la comprensión y el respeto mutuo sean las claves de todas las acciones educativas.

Es necesario conocer las concepciones de los docentes sobre los conflictos interculturales y las situaciones de convivencia. Hay que conocer la naturaleza del conflicto, las preocupaciones en relación con la convivencia.
La mayoría de los docentes contemplan los conflictos como la mejor opción para hacer frente a las situaciones conflictivas y educar en valores. Todos los docentes afirman que hay que mejorar la colaboración entre la familia y la escuela, mejorar la relación entre toda la comunidad educativa.
En ocasiones los alumnos de origen inmigrante tienen conflictos emocionales que condicionan su aprendizaje escolar. Por ello es vital, que se fomente la participación de las familias inmigrantes en la escuela: potenciar el aprendizaje del español y mejorar el nivel de competencia curricular.
La escuela no sólo se enfrenta a retos formativos, sino que también se enfrenta a retos sociales, porque está inmersa en una sociedad que siempre está en una dinámica de cambio.
Las actividades interculturales son fundamentales para favorecer la integración efectiva del alumnado inmigrante. Las actividades interculturales tienen que dirigirse a toda la población escolar.
La vertiente emocional de los conflictos escolares es clave en el desarrollo de las competencias de aprendizaje y para la convivencia escolar. Por ello, es necesario formar al profesorado para impartir una educación intercultural.
Hay que promover una formación respetuosa con las minorías; asumir y aceptar de forma positiva la realidad cultural plural; fomentar el respeto a las diferencias culturales; desarrollar diseños de actividades educativas que fomenten la solidaridad, tolerancia y compromiso; fomentar la creación de materiales de investigación sobre las diferentes culturas; crear una verdadera conciencia intercultural a través del trabajo interdisciplinar de profesorado.
Hay que dotar al profesorado de herramientas y recursos teórico-prácticos para que puedan llevar a cabo una acción educativa de carácter individual. Esta formación también tiene que implicar a los equipos directivos.

Sólo un profesorado comprometido con la educación intercultural hará posible mejorar la gestión de la convivencia.


Francisco Manuel Priego Gómez

5ª Lectura: "Interculturalidad, Gestión, de la Convivencia y Diversidad Cultural en la Escuela: Un Estudio de las Actitudes del Profesorado" por Laura de Vega Esteban



INTERCULTURALIDAD, GESTIÓN DE LA CONVIVENCIA Y DIVERSIDAD CULTURAL EN LA ESCUELA: UN ESTUDIO DE LAS ACTITUDES DEL PROFESORADO
En España se ha producido un cambio en los estudiantes antes de los años 90 casi no había inmigrantes en las aulas y eran los españoles los que se iban fuera y ahora es al contrario. Esto es un hecho que se ha ido notando a lo largo de los años. ¿Qué nos provoca esta situación?
Que han aparecido más culturas distintas lo que nos lleva a una interculturalidad, el problema es que muchas de estas culturas no se mezclan con la ya existente y nos demuestra a occidente que no somos el “ombligo” del mundo.
Esto nos lleva a desarrollar una Educación intercultural para así ser conscientes de que no somos los únicos sino que hay “otros” en el mundo. Por consiguiente se están desarrollando las escuelas interculturales cuya diversidad cultural lo elevan a iniciativa pedagógica ineludible. Esto si se piensa es completamente lógico ya que en un mundo que vive más globalizado la gente se mueve más y se tiene más constancia de otras culturas. Lo que suele ocurrir es que las vemos como lejanas a las nuestras y no se tienen en cuenta. Por eso veo fundamental este tipo de escuelas.
Eso sí, no hay que olvidar que lo anterior supone un reto para la comunidad docente. Esto en gran medida puede ser por dos razones una el desconocimiento de la otra cultura y el enfrentarse a una situación nueva porque antes no se daba. Esto, como dice el texto, es difícil porque el propio sistema de cómo dar clase puede ser el no idóneo. Son muchos alumnos y de culturas diferentes por lo que es profesor a mi entender tiene que hacer un esfuerzo en adaptarse a cada alumno o enseñar de tal manera que todos sepan del tema que se está tratando.
¿Qué pasa a pesar de lo anteriormente expuesto? Que hay desequilibrios entre los diferentes componentes del grupo por ser de diferentes culturas lo que provoca que haya conflictos entre ellos ya que el medio de comunicación entre ellos es distinto. Por ello el centro debe de promover el diálogo en ellos para que haya buen ambiente, para llevarlo a cabo se tiene en cuenta una serie de propuestas que son: el Conocimiento Intercultural, Convivencia Democrática, Igualitarismo y Participación Comunitaria. Si uniéramos todas estas en un centro para promover la convivencia de las diferentes culturas se crearía un clima de gran enriquecimiento de todos los integrantes del centro, ya que, se conocerían entre ellos en un mayor grado así conseguir entendimiento mutuo.
Los datos que dan sobre la interculturalidad y convivencia que dan en el estudio realizado dependiendo del aspecto que se mide son muy dispares. En el caso de la valoración del origen de los conflictos que se dan en su centro la mitad dice el conflicto es de carácter social, el resto se divide entre emocional, cultural y académico. En el caso de situación conflictiva ¿qué piensan que es mejor? Los datos se dividen aun más es decir yo veo que no se sabe cuál es la mejor manera de actuar. Que además mi idea se corrobora con la pregunta que realizan de ¿Cuál cree que es el mecanismo más adecuado para gestionar un conflicto de convivencia? Puesto que la respuesta que dan en porcentaje más alto en poco más del 30%.
La única conclusión clara a mi entender que se ve es que un 75% de los profesores ven los conflictos como una oportunidad para el aprendizaje en el centro. Estoy de acuerdo en que es un buen momento para desarrollar un aprendizaje, pero yo creo que es mejor “prevenir que curar”, pero no quita el hecho que yo misma también utilizaría el momento. Así se pueden acercar posturas dentro del aula y evitar futuros problemas.
Los profesores piensan la gran mayoría que en sus centros no hay problemas de xenofobia o racismo, lo cual es un hecho, así mismo ellos son los que se esfuerzan en realizar actividades de convivencia para conocer mejor las diferentes culturas.
¿Qué pasa con lo anterior? El profesor es el que plantea los conflictos interculturales, y de manera lógica me parece que él es el que influye en los alumnos en el planteamiento de los conflictos. Los profesores son en muchos casos los medios de comunicación de una parte de la realidad por lo que pueden influir en los alumnos.
Por ello los propios docentes están viendo que es fundamental que este aspecto entre el curriculum, ya que es un hecho palpable, que hay una gran diversidad cultural y que usada de manera buena puede ser muy positivo. Respetarnos y entendernos me parece fundamental por lo que incluirlo en el curriculum tendría que ser lo mismo. Así mismo es una gran idea el desarrollar como pensamiento pedagógico la interculturalidad.
En conclusión el camino para poder desarrollar las ideas aquí expuestas es largo y difícil, la historia nos demuestra que las diferentes culturas no se han llevado bien, pero yo creo que hoy en día es una manera de enriquecimiento. Además hay que pensar que tan complicado es para nosotros como docentes, el conseguir buen clima de convivencia intercultural, como el estudiante foráneo que viene a un mundo completamente distinto y con lenguajes diferentes (no solo en la lingüística concreta sino, comportamientos, maneras de actuar, pensamientos, etc.). Pero creo que es fundamental conseguir esa buena convivencia y los ocho ítems que da el texto son los que yo como docente intentaría aplicar para el buen funcionamiento del centro así como del aula.

domingo, 12 de enero de 2014

4ª Lectura: "Participación de la comunidad escolar en la educación" por Pablo Herradón Hurtado

PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD ESCOLAR EN LA EDUCACIÓN

Actualmente consideramos la participación de los diversos sectores implicados en la educación como algo fundamental y absolutamente necesario, sin embargo, pese a que el sistema educativo se encuentra reglado desde su nacimiento, no ha sido así con la participación en el mismo.

Existe una tendencia clara a ampliar y clarificar los medios y funciones para mejorar y sustentar la participación en el sistema, así como en los propios centros educativos, pese a ello se trata de una tendencia relativamente reciente, que constantemente complementa los reglamentos previos y que de un modo paulatino evoluciona para conceder la importancia que la participación en el sistema merece.

No cabe la menor duda que la participación es un pilar básico del sistema y debe ser promocionada y perfeccionada, pero el verdadero debate reside en si la población y en especial los padres con hijos e hijas en el sistema educativo, así como el alumnado, conocen dichos mecanismos y sus funciones. Considero que la respuesta es sencilla: no.

Llevando a cabo una entrevistas para otra asignatura del máster he podido concluir que un porcentaje muy amplio de las familias con hijos o hijas en el sistema educativo no conocen los medios de participación o bien sólo conoce algunos de ellos y en cuanto a las funciones que desempeñan creen conocerlas o las suponen. Por ello es necesario no sólo reglar la participación, también fomentarla, invertir en que familias y alumnado conozcan que pueden intervenir, opinar y decidir acerca del funcionamiento de su centro y de su sistema educativo, por ende lo oportuno es invertir en formación y por lo tanto en educación, que a fin de cuentas se trata de generar un mejor sistema y mejorar la prevención.

Existe  otro debate que es pertinente destacar, se trata de la efectividad real de los medios de participación dado que en los casos en los que se conocen dichos medios siempre se pone en duda su efectividad y por lo tanto la necesidad de sus existencia. Es sencillo zanjar el debate planteando a familias que se acerquen a los centros a conocer las actas de las reuniones e incentivándoles a que traten de informarse acerca del resto de órganos de participación en los distintos ámbitos estatales, de igual modo que, pese a las decisiones políticas en materia de leyes de educación, traten de conocer el funcionamiento de los órganos de participación de ámbito superior.

Se puede concluir que participar es básico, si bien ha tardado en definirse, actualmente se trata de los cimientos del sistema educativo y de la sociedad democrática actual. Como toda actividad humana plantea un cierto margen de mejora o adecuación a las necesidades existentes, así como un fundamental promoción de la participación y en especial de los medios existentes en los centros ya que son los que demuestran fehacientemente la eficacia y absoluta necesidad de su existencia.

Pablo Herradón Hurtado.

4ª Lectura: Participación de la Comunidad Escolar en la Educación, por Nuria Zapardiel Castellanos

En su artículo titulado Participación de la comunidad escolar en la educación, Silvino Diana Vázquez reflexiona sobre el grado de importancia que se le ha otorgado en España a la participación en la educación a lo largo de los años.
La primera vez que se utiliza la palabra participación en el ámbito educativo es en el siglo XIX en Estados Unidos. La participación adquiere mayor importancia según se desarrollan las primeras sociedades democráticas. Actualmente podemos encontrar sistemas educativos centralistas (Francia), descentralizados (Gran Bretaña) y de evolución cada vez más democrática (España e Italia).
En  España no se habla de forma oficial sobre participación escolar hasta la Ley de Educación Primaria de 1945, en la que se considera que la escuela es una comunidad establecida por la familia, y por tanto las familias deben implicarse de alguna forma en la educación de sus hijos. En esta ley se enumeran una serie de “deberes” que las familias tienen que llevar a cabo, como controlar la asistencia de sus hijos a la escuela, colaborar con el profesor en la formación de los niños, informarse de sus progresos escolares y ayudar al desarrollo de instituciones pedagógicas y benéficas complementarias a la escuela. También se nombran dos instituciones de participación: los Consejos de educación y las Juntas Municipales (compuestas por las autoridades locales). También se establece que en cada capital de provincia debe existir una Comisión de Enseñanza Primaria, presidida por el Inspector Jefe de Enseñanza Primaria, que se encargaría de designar a los maestros y elaborar los planes de necesidades.
El siguiente avance lo encontramos en la Ley General de Financiamiento de la Reforma Educativa de 1970, conocida también como “Ley Villar”. A pesar de que España aún no es un país democrático, esta ley representa un gran adelanto en materia educativa en comparación con la ley anterior. En esta ley ya se contempla la creación de asociaciones de padres, así como su coordinación y participación con los órganos de gobierno de los centros escolares. Se señala que el director de cada centro estará asistido por un Consejo Asesor, compuesto por representantes de los padres de los alumnos, y por el claustro de profesores.
En 1980 se publica la Ley Orgánica sobre el Estatuto de Centros Escolares (LOECE), la primera de las Leyes Orgánicas sobre educación. Es también la primera ley de educación promulgada tras la Constitución de 1978, y por tanto desde una base democrática, aunque se la considera de carácter parcial o sectorial, puesto que sólo tiene en cuenta a los centros escolares. En la LOECE se regula la participación en los centros mediante las asociaciones de padres y representantes de cuatro padres y de los alumnos en el Consejo de Dirección. También se establece que la participación es un derecho y un deber de todo alumno.
La Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) recoge la participación educativa en todos sus niveles, desde los centros escolares hasta el Estado. Para ello se crea el Consejo Escolar del Estado, un consejo escolar en cada Comunidad Autónoma y se posibilita la creación opcional de consejos escolares provinciales, comarcales o zonales. A nivel de centro, otorga a los padres participación en su gestión, a los alumnos el derecho a participar en la vida del centro, y regula las funciones de las asociaciones de alumnos (ahora participan en los órganos colegiados del centro). También se habla de la participación en los centros privados (debe quedar recogida en su reglamento interno) y concertados (a través del Consejo Escolar).
La Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) establece los reglamentos orgánicos de las escuelas de Educación Infantil, los colegios de educación primaria y los institutos de Educación Secundaria. En el preámbulo de la ley se hace hincapié en la importancia de la participación para el desarrollo de la educación. Cada centro tiene autonomía en su gestión pedagógica y organizativa, lo que constituye la raíz de su participación..Es una ley global, que organiza por completo el sistema educativo mediante una enseñanza de base democrática, con diez años de instrucción obligatoria, que garantiza la integración de la educación española en la Comunidad Europea.
Por último, el autor menciona la Ley Orgánica de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros docentes (LOPEGC) en la que se regula la participación de la comunidad educativa en los centros públicos. La comunidad educativa participa en el gobierno de los centros a través del Consejo Escolar (los profesores también participan en el Claustro de Profesores, además de en el Consejo). Se refuerza la participación de los alumnos, de manera democrática. Tanto los profesores como los alumnos y sus familias participan en actividades escolares, complementarias y extraescolares.
Después de repasar las leyes educativas vigentes hasta el momento en el que se escribe este artículo, Diana Vázquez describe los Órganos de Participación en los centros escolares: el Consejo escolar (que representa a toda la Comunidad educativa), el Claustro de profesores (principal órgano de participación de los profesores) y las Juntas de Delegados (órgano de participación de los alumnos). También comenta la importancia de que el centro cuente con la suficiente autonomía como para garantizar la elaboración y el cumplimento de unas normas de convivencias adaptadas a su contexto. En cuanto a los centros privados y concertados, en los concertados la participación se realiza ante todo por medio del Consejo escolar y el Claustro de profesores, mientras que los centros privados pueden diseñar la forma de participación que crean conveniente, informando de ella en sus Reglamentos de Régimen Interior.
Cada Comunidad Autónoma cuenta con su propio Consejo Escolar, con representantes de toda la comunidad educativa del territorio. A nivel estatal encontramos el Consejo Escolar del Estado (afecta a todos los niveles de enseñanza excepto a la universitaria), que participa en la programación general de la enseñanza y en la elaboración de leyes o reglamentos educativos. El funcionamiento del consejo escolar del Estado se realiza en pleno, en comisión permanente y en ponencias.
 Además de los organismos ya citados, la participación también es posible gracias a los documentos institucionales de los centros educativos: el Proyecto Educativo de Centro (llamado Ideario de Centro en los centros privados), el Reglamento de Régimen Interior, la Programación General Anual y el Proyecto Curricular de Etapa (PCE).  
El autor termina su artículo con una serie de conclusiones que inciden en el hecho de que la participación ha existido siempre, a pesar de no mencionarse de manera explícita, ya que la educación no puede existir sin la participación del alumno y su familia, aunque su importancia se ha ido acrecentando con la aparición y desarrollo de las sociedades democráticas. En España la participación directa, institucional y efectiva se produce a partir de la Constitución de 1978.

En mi opinión, el artículo de Silvino Diana Vázquez realiza un interesante recorrido por las leyes educativas españolas y por los órganos de participación y documentos institucionales que hacen posible la participación docente. Como hace ver el autor, la participación educativa es un asunto muy importante, ya que la educación de un país afecta a toda su sociedad y determina su futuro. Lo único que he echado en falta ha sido una aproximación más actual al tema, ya que a pesar de que está muy bien expuesto, no se incluyen leyes educativas posteriores a la LOGSE y la LOPEGC, y su descripción de los órganos de participación y sus funciones se encuentra enmarcada en el sistema educativo existente bajo la LOGSE. No obstante, creo que es un artículo muy completo que permite comprender la importancia y evolución de la participación educativa en España.

4ª Lectura: "Participación de la comunidad escolar en la educación" por Francisco Priego Gómez

DIANA VÁZQUEZ, Silvino: "Participación de la comunidad escolar en la educación”, en Revista de la Facultad de Educación de Albacete, 13 (1998), págs. 201-216.


            En el siglo XXI, la participación en los sistemas educativos se convierte en un principio básico de relación para la toma de decisiones.
            El principio de participación es el mismo en todos los países, la decisión nunca es acción de un individuo, siempre son compartidas.
            En la Ley de educación primaria del 17 de julio de 1945, aparece la participación a través de los Consejos de Educación y de las Juntas Municipales como representación de la “colaboración de la Sociedad en el fomento y desarrollo de la Enseñanza local y provincial” (Art. 106).
            El papel de las Juntas Municipales iba desde intervenir en la comprobación del trabajo escolar hasta en la determinación del tiempo escolar en cuanto a los días festivos y horas laborables.
            Según el Art. 107, en todas las capitales de provincia está presente la Comisión Provincial de Enseñanza Primaria que actúa como un órgano colegiado. Está presidida por el Inspector Jefe de Enseñanza Primaria.
            La Ley 14/1970, del 4 de agosto de 1970, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa (BOE de 6-8-1970 supone una modernización del sistema educativo. Queda recogida la participación  de los sectores profesionales de la educación como principio de eficacia y calidad, la estimulación de la participación de los padres de alumnos.
En los órganos de gobierno de los centros docentes, el Director esta asistido por el Claustro de Profesores y por un Consejo Asesor donde están representados los padres de alumnos.
A partir de la promulgación de la Constitución de 1978, España entra en un modelo distinto de organización y de cauces de participación.
La Ley Orgánica del Estatuto de Centros Escolares (LOECE) recoge como formas de participación la aparición de asociaciones de padres, aparición de padres en el Consejo Escolar, y la participación de los alumnos en los centros escolares.
Ley Orgánica reguladora del derecho de educación regula la participación desde los centros educativos hasta el órgano superior del Estado. La ley trata la participación de los padres en la gestión del centro, los derechos de los alumnos y la participación de éstos en los órganos regulados.
Ley Orgánica del Derecho de Educación (LODE) plantea la creación de Consejo Escolar del Estado, un Consejo Escolar de ámbito territorial y la posibilidad de la creación de un Consejo Escolar a ámbito regional o local.
Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) establece la autonomía en la gestión pedagógica y organizativa de los Centros como base de la participación. En el preámbulo manifiesta la importancia de la participación de la comunidad educativa como factor de consecución de objetivos educativos.
En Ley Orgánica de la participación, la evaluación y el gobierno de los centros docentes (LOPEGC),  la participación para la comunidad educativa es por medio del Consejo Escolar y para los profesores es por medio del Claustro. La participación de los alumnos

Órganos de participación en los centros públicos
El RD 82/1996 del 26 de enero establece los Órganos colegiados y unipersonales de Gobierno de las Escuelas Educativas de Educación Infantil y Colegios de Educación primaria, y el RD 83/1992 del 26 de enero para los Institutos de Secundaria. Esta participación se lleva a cabo en el Consejo Escolar y Claustro de Profesores como órganos colegiados.
El Consejo Escolar es el órgano de representación de toda la Comunidad Educativa. Están representados: El Director, Jefe de Estudios y el Secretario (pero sin voto); profesores, no pueden ser menos de 1/3 del total de los componentes; un representante del Ayuntamiento; los padres, no pueden ser menos de 1/3 del total de los componentes; alumnos, en Primaria según esté indicado en el Proyecto Educativo de Centro, y en la ESO, pueden participar a partir del primer ciclo de ESO, pero sin poder participar en la votación o cese del director; y el personal de administración y servicios del Centro.
Las funciones: establecer las directrices del Proyecto Educativo de Centro; elegir al director; decidir sobre la admisión de alumnos; aprobar el Reglamento Régimen Interior; resolver los conflictos; aprobar el proyecto del presupuesto del centro; evaluar y aprobar la programación general del centro; evaluar y aprobar la programación general de las actividades escolares y complementarias; analizar y evaluar el funcionamiento general del centro;  analizar y evaluar la evolución del rendimiento escolar general del centro; informar la memoria anual de las actividades y actuación general del centro.
El Claustro de Profesores es el órgano de participación de todos los profesores del centro educativo. Tiene la responsabilidad de planificar, coordinar, definir e informar sobre los aspectos docentes. Está presidido por el Director y forman parte todos los profesores, que tienen la obligación de asistir.
 La participación en los centros concertados se desarrolla en el Consejo Escolar y en el Claustro de Profesores.
El Consejo Escolar está formado por el Directo, tres representantes del Centro, cuatro representantes de los profesores, cuatro representantes de los padres o tutores de los alumnos, dos representantes de los alumnos, a partir del primer ciclo de la ESO y un representante del personal de administración y servicios.
Si el centro imparte Formación profesional, existe la posibilidad de incluir un representante de las organizaciones empresariales.
Las funciones y composición del Claustro, son las mismas que en un centro público.
La participación a escala autonómica. En cada Comunidad Autonómica, existe un Consejo Escolar de ámbito territorial. Su constitución y sus funciones están reguladas por la ley de la Asamblea de la Comunidad Escolar.
El Consejo Escolar del Estado. Es un órgano de ámbito nacional para la participación en la programación general de la enseñanza. Sus funciones abarcan todo el nivel educativo, excepto el ámbito universitario. Se basa en dictámenes, informes y propuestas.

El funcionamiento: en pleno, comisión permanente y ponencias. Están representados los distintos sectores de la Comunidad Educativa.
Está formado por veinte profesores propuestos por las centrales y asociaciones sindicales de la enseñanza pública; ocho profesores propuestos por los centros privados; doce padres de alumnos de las confederaciones de asociaciones de padres más representativas; ocho alumnos de las asociaciones de alumnos más representativas; cuatro representantes del personal de administración y servicios de los centros docentes de los sindicatos más representativos; cuatro titulares de los centros docentes privados; cuatro representantes de los sindicatos; cuatro representantes nombrados a propuesta de las asociaciones patronales más representativas; ocho representantes de la Administración Educativa del Estado, a propuesta del Ministerio de Cultura; cuatro representantes de la universidades, a propuesta del Consejo de Universidades; y doce personalidades del campo de la docencia, a propuesta del Ministerio de Educación y Cultura.
El Pleno del Consejo Escolar de Estado, se encarga de la Programación general de la enseñanza; las normas básicas en desarrollo del Art. 27 de la Constitución o ordenación general del sistema educativo; las actividades en las que la Ley marque su consulta; y el informe anual.
Comisión Permanente tiene como tarea realizar los proyectos de reglamento que el Gobierno debe aprobar para desarrollar la legislación básica de la enseñanza; fijación de las enseñanzas mínimas, y obtención y expedición de títulos; las disposiciones reglamentarias como la igualdad de derechos y oportunidades en la enseñanza; niveles mínimos de rendimiento y calidad; establecen los mínimos que deben cumplir los centros para impartir enseñar con garantía de calidad.
En los centros educativos hay documentos institucionales que permiten la participación, son: Proyecto Educativo de Centro (PEC); Reglamento Régimen Interno (RRI), el RRI recoge aspectos no recogidos en el R.D. 732/1995 sobre derechos y deberes de los alumnos; Programación General de Aula (PGA), que recoge las actuaciones que se van a desarrollar a lo largo del año académico, y por último el Proyecto Curricular de Etapa (PCE).

Como conclusión de este artículo se puede decir que: el sistema educativo es un subsistema reflejo del sistema social; cada centro tiene su funcionamiento, fines y organización; la participación comienza en el siglo XIX, pero de forma plena no se consigue hasta la promulgación de la Constitución de 1978; en sentido pedagógico, la enseñanza no es posible sin la participación de los alumnos y de las familias.


Francisco Manuel Priego Gómez

4ª Lectura: "Participación de la Comunidad Escolar en la Educativa" por Laura de Vega Esteban



PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD ESCOLAR EN LA EDUCATIVA
La participación como tal es muy reciente en los centros, apareció en el siglo XIX pero desde una perspectiva absolutista y que ha ido cambiado a lo largo del tiempo. Se supone que este cambio ha permitido una mayor participación de carácter grupal y no individual, pero ¿realmente es así? Vamos a poder verlo a través de las diferentes leyes que ha habido en educación en nuestro país.
La primera de las leyes que vamos a tratar es la de 1945 en ella la participación no aparece de una forma explícita pero es el primer acercamiento a ella. En sí la ley y viendo el momento en el que saló es un gran paso con respecto a lo anterior que no había nada. En la ley se ven la relación que hay entre centro y familias, estas tenían una serie de “deberes” que tenían que realizar con respecto al colegio y su forma de participación era a través de los Consejos Educativos y las Juntas Municipales.
Ya en la época final del franquismo aparece la ley de 1970 en la que pretendía una mayor libertad en el sistema educativo así como una mayor participación. Además se introdujeron la participación de los sectores   profesionales para que fuera más eficaz y profesional. Los padres podían participar a través de las asociaciones de paredes de alumnos por Centros y se establecía la participación  y coordinación entre los órganos de gobierno de los Centros docentes y la representación de los padres de alumnos. Digamos que esto en el papel quedaba muy bonito pero la realidad no era así nos encontrábamos todavía bajo un régimen dictatorial pese a la “dicta-blanda” que se pudiera generar. Lo cierto es que esto permito asentar las bases para reformas futuras.
Esta se ven de una manera mucho más clara con la ley de 1980 surgida ya en una época democrática. En ella se disponen de una manera clara los cauces que hay de participación que son la existencia de la asociación de padres en el centro escolar, en el Consejo de Dirección así como la regulación de los derechos y deberes de los alumnos.  Así como con la Ley Orgánica del derecho a la educación en la que recoge lo anterior y aparece por primera vez como deben de recoger las formas de participación de los padres en los centros Privados.
Sin embargo, con la LOGSE, aprobada a base de Reales Decretos, es la que a mi entender genere un gran cambio. Con ella se derogan los últimos artículos que quedaban de la ley de 1970 (todavía franquistas), establece los Reglamentos Orgánicos de las Escuelas a todos los niveles, además en su preámbulo destaca la importancia de los padres, profesores y alumnos por recoge en ella un sistema educativo moderno. Esta fue muy criticada pero a mi forma de ver es la que genera un cambio para bien en la educación porque quita el “lastre” franquista y pone en primera instancia a los verdaderos actores de la educación profesores, padres y alumnos.  Esta se verá reforzada con la LOPEGC que regula la participación de la comunidad educativa e la organización y gobierno de los centros docentes públicos.
Una vez explicado el proceso de participación por las diferentes leyes, hay que ver los órganos de participación, resaltar que estos varían según la institución que estemos viendo no es igual en la privada que en la concertada y en la pública.
La educación privada su regulación es muy básica se rigen por la Ley Orgánica de 8/1985 en la que puede definir la participación de la comunidad Educativa en sus Reglamentos de Régimen Interior.  En las escuelas Concertadas al tener una parte de fondos públicos los órganos de participación son dos el Consejo Escolar y el Claustro de Profesores. En la primera se ve poco clara los mecanismos de participación ya que lo dice de manera muy laxa, en la concertada es mucho más claro y se ve una participación mayor que en la privada, esta puede llegar a no tener participación.
En la que sin dudad hay una mayor representación y más clara es la educación pública. Los órganos son igual que en la concertada el Consejo Escolar y el Claustro de profesores, pero muchas más funciones que en la concertada además, se le da presencia al alumnado en secundaria con las Juntas de Delegados, los cuales tiene mayor peso los de bachillerato, y además participan en la promulgación de las normas de convivencia. Es decir, yo veo en la pública un sistema mucho más completo en la que todos los participantes de un centro tiene voz, padres, profesores y alumnos.
En una instancia superior está la participación por las comunidades autónomas en la que cada una de ellas tenía un consejo escolar y por encima de ellas está el Consejo Escolar de Estado en la a nivel nacional se discutían cuestiones obre la programación general de la enseñanza, las normas básicas que ha que dictar en el Estado en desarrollo, todas las actividades que por precepto exprese de una ley hayan se ser consultadas por este órgano y aprobar el informa anual elaborado por la Comisión. Yo lo entiendo como un órgano que controla los diferentes medios de participación a un nivel de estado ya que los propios representantes son los mismos que a nivel de centro, pero con una mayor responsabilidad.
A continuación hay decir que los centros docentes tiene unos reglamentos de órganos para ordenar la participación y el funcionamiento organizativo pedagógico. Estos son el PEC (Proyecto Educativo de Centro) el RRI (Reglamento de Régimen interno), este en realidad ya no existe ya que consistía en una serie castigos según el acto que el alumno había cometido, en la actualidad lo que se usa son los Planes de  Convivencia que sustituye al anterior a la hora de solucionar conflictos. Estos no utilizan en castigo como solución sino que se habla con las partes que hay habido un problema y se soluciona evitando llegar a causas mayores. Después está la PGA (Programación General Anual) y el PEC (Proyecto Curricular de Etapa).
Para finalizar el texto se ve que es antiguo, ya que aunque explica bastante buena la evolución de la participación de los centros, no está recogida las últimas propuestas que surgieron con la LOE y en relación con la actualidad la LOMCE. Además como he explicado hay ciertas funciones que ya no se usan como es el caso del RRI.
Lo que se me ha sorprendido es que el proceso para conseguir esa participación ha sido largo y complejo, con tantas “reformas” como leyes han sacado. Aun a pesar de todo creo que nos queda un largo camino para tener una sociedad mucho más implicada en la educación. Pese al cambio que se ha llevado a cabo hay que promoverlo más implicar en una mayor mediad a las familias e incluso flexibilizar las posibilidades de participación para que esta se completa y de un mayor agrado para todos.
De esta manera yo creo que todos nos enriqueceríamos y además un mayor implicación en otros textos leído podría significar una reducción del fracaso escolar. Este sería un resultado muy beneficioso para todas las partes.
También hay que decir, el proceso histórico que ha sufrido nuestro país le ha influido mucho, ya que en muchos aspectos, retrasó los medios de participación y la puesta en marcha de los nuevos sistemas es difícil, ya que en nuestro país lo que dice la mano izquierda no lo oye la derecha y viceversa.
Resaltar que la cultura de la participación en la educación a nivel social no es algo que este muy arraigado. Posiblemente, como he dicho antes, por el proceso histórico que hemos tenido. Lo cierto es que si promovemos de una manera más grande la participación de los centros la sociedad estaría más implicada y sería beneficioso para ambas partes.
Asique el sistema no está mal pero creo que hay que madurarlo para que sea mejor y se consigan mayores y mejores resultados en la educación.