viernes, 20 de diciembre de 2013

1ª Lectura: "El sistema educativo español", por Pablo Herradón Hurtado

EL SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL 

Como todo sistema que proporciona servicios a los ciudadanos y está ideado para cumplir con uno de los derechos básicos del estado de bienestar y que por tanto emplea fondos públicos para su funcionamiento precisa de una buena estructuración, motivo más que suficiente para justificar la utilidad de la misma. Sin embargo, el sistema educativo español presenta suficientes deficiencias en la práctica para que la propia teoría no pueda llevarse a cabo con normalidad. No sólo los recortes en gasto público en un sistema que significa el futuro de la productividad del país son significativos, también lo son los problemas de fondo de un sistema perfectamente reglado, pero sumamente estricto e inflexible. 

La estructura actual trata de dar respuesta en la teoría a todas las necesidades posibles, pero se olvida por completo de la integración en el sistema del alumnado con problemas de rendimiento y que debe terminar en programas especiales de garantía o PCPI porque el sistema común nacional no otorga respuesta a los requerimientos de estos alumnos y los reúne "residualmente" para compensar las deficiencias anteriores. De igual modo, los programas de educación especial no siempre encuentran una aplicación en la práctica, encontrando situaciones en las que numerosos alumnos con necesidades especiales no reciben el apoyo ni la atención necesarios, así como en otros casos la derivación a algunos programas implica que el alumno o alumna debe recibir contenidos no acordes a su capacidad. Por ejemplo, conozco el caso de un chico de 13 años que únicamente es sordo, no presenta ninguna dificultad en el aprendizaje ni minusvalías psíquicas adicionales, y actualmente se encuentra en un programa de integración en el cual le están enseñando aritmética básica de los primeros años de primaria y su capacidad es absolutamente perfecta para seguir los contenidos comunes de la secundaria. 

 La excesiva rigidez y la falta de flexibilidad es excesiva, tanto con alumnos cuya situación especial les obliga a desarrollar alguna actividad laboral como con aquellos que no terminan de encontrar su sitio en una educación tremendamente fragmentada y parcelada y ven dificultada la posibilidad de transitar de una especialización a otro. De igual modo, la enseñanza de artes y de deportes es una especialidad que en muy pocos casos los chavales conocen y tampoco sus padres, impidiendo una proliferación de alumnos y alumnas en estas ramas. 

En definitiva, el sistema educativo se enfrenta constantemente a la necesidad de mejora y a la ausencia de una respuesta clara y consensuada -y al inmovilismo- por parte de los poderes políticos que impiden que una estructura en teoría buena, aunque mejorable, pueda ser llevada a la práctica con todas las garantías y recursos posibles que conviertan al alumnado español en un élite estimulada e interesada por el conocimiento, así como impide una "enseñanza legal" acorde a la definición de estado aconfesional que recoge la Constitución.

Pablo Herradón Hurtado.

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